19 abril 2010

Fusilli fatto a mano



Ah.. los fusillis…!

Esa pasta italiana con forma de espiral...
Recuerdo que cuando era adolescente tenía una amiga cuya madre italiana (calabresa, que tiene mucho de sí) los domingos se echaba horas en la cocina amasando “fusillis” para toda la familia. Toda una “mamma”

Carmelina amasaba la pasta, que dejaba orear, y luego cogía pequeñas porciones que estiraba y que envolvía en una aguja de tricotar (aguja de tejer).
Fusilli a fusilli.. uno a uno.., si eso no es amor por la familia ya me diréis.
Desde aquí os animo a intentarlo.

Carmelina, va por ti, estés donde quiera que estés.

Mi receta básica de pasta fresca

INGREDIENTES
Cada 100 gr de harina, un huevo, una cucharada de agua, media cucharadita de aceite de oliva, y un pizca de sal.

PREPARACIÓN
Hacer un volcán con la harina, y en el centro colocar los demás ingredientes.
Con ayuda de un tenedor vamos integrando la harina desde los bordes hacia el centro.
Una vez formada la masa hay que amasarla y golpearla cada tanto contra la mesa dejándola caer con fuerza. Tiene que quedar una masa dura. Se deja reposar media hora filmada (envuelta en film para que no haga costra)

Luego se estira en laminas finas (si tienes maquina de pasta, primero pasarla por la medida más gruesa del rodillo, y paulatinamente seguir hasta llegar a la medida mas fina)
Y se deja orear. (el sistema que yo utilizo es colgar las laminas de los respaldos de las sillas de la cocina)
Y luego ya está la pasta lista para darle la forma que deseéis (canelones, tallarines.. etc..)
Para dar la forma a los fusilli os dejo el enlace a un vídeo italiano que siempre vale más una imagen que un revoltijo de palabras.
¡ buon appetito !

http://www.youtube.com/watch?v=F08gV8XqWpk

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Entreacto

Una cocina de casa de aldea, un mirlo que se pasea por el borde de la ventana, una sartén de hierro descansando sobre la artesa , esperando su turno en esta comedia.
Desde la tosca mesa de tablas de castaño, un viejo marino, un hombre cansado con la piel ajada por la sal.
Su mirada se detiene en la imagen de una mujer que guisa. Esos ojos que tantas veces la han vestido, y otras tantas despojado de sus ropas en carruseles de fantasía amorosa.
Ella, ataviada con una ligera bata negra con pequeños lunares blancos, pelo castaño y recogido en una gruesa coleta, se remanga y armoniza aromas y sabores.

No le mira, pero lo siente, y lo presiente, obteniendo de él toda la energía para llevar a cabo su labor.

Harina, aceite, calamares..
¡ Comienza el espectáculo !
La sartén de hierro se hace un sitio sobre el fogón, y el aceite chisporrotea moviendo rápidamente sus incontables manos para atrapar los alimentos y llevarlos hasta las profundidades de ese mundo oleoso y submarino.
El no pierde detalle. a pesar de los años transcurridos, de los kilos de más, de las arrugas que surcan su cara, la sigue admirando.

¿ Es la metamorfosis del amor en alimento , que brota del corazón hacia sus manos?
¿o el amor nace de esas manos, moldeando una crisálida que anida en el corazón del hombre ,
y que es su alimento?

(res non verba)

3 comentarios:

  1. .sería de buen gusto, poder compartir algunos de todos estos excelentes platos....

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  2. Jorge... creo que vas a tener que esperar alguno meses (quien te manda vivir tan lejos???)

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  3. GRACIASSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS
    MUCHAS GRACIAS
    No tengo más palabras.....me emocioné!!!!!!!

    Luz para CARMELINA, Mí Mamá

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