
Hacía ya mucho tiempo que no me ocurría.
Hoy, estaba comienzo una manzana del tipo Starking, y al llegar al centro.. ohhhh ! un gusanillo vivo... que se movía apenas.
Y me puse a pensar... evidentemente que esta manzana escapó al ataque de los plaguicidas. Por que cuando era pequeña, lo normal era que de cada 3 manzanas , una tuviera gusano. Hoy , las manzanas son hermosísimas, brillan de una forma que sería imposible que Adán no aceptase comerse una con todas sus consecuencias.
Pero, mi estimado gusanillo estaba ahí, vivito y coleando, y lo indulté. Fuí a la huerta y lo tiré cerca de los arboles para que pudiera buscarse un nuevo lugar para vivir.
Y me comí la manzana, recordando la niñez, y felíz, por que si el gusano estaba contento, ( los plaguicidas no le mataron), entonces esa manzana tampoco me dejaría a mi venenos en el cuerpo.
Estamos en una época en la que es de agredecer que una fruta venga con bicho. Es como si la naturaleza volviese a su cauce.
¡ Si el bicho está vivo.. no te estás comiendo venenos !